Una reseña sobre::Magias de la ficción de Raúl Rodríguez Ferrándiz


Paradojas de la ficción y otros sueños eléctricos

Por Joaquín Juan Penalva

El profesor y ensayista Raúl Rodríguez Ferrándiz acaba de publicar Magias de la ficción (Spoiler Warning!), texto con el que obtuvo el XX Premio de Ensayo Miguel de Unamuno 2019 del Ayuntamiento de Bilbao. El volumen, publicado por la editorial Devenir, está estrechamente relacionado con algunos de sus títulos anteriores, como La musa venal: producción y consumo de la cultura industrial (Premio de Ensayo Miguel Espinosa, 2010) y Máscaras de la mentira: el nuevo desorden de la posverdad (Premio de Ensayo Celia Amorós, 2018).

En cierto modo, Magias de la ficción es una suerte de continuación más o menos natural de Máscaras de la mentira, pues, si en este se centraba en temas como la posverdad y las fake news, y dedicaba un apasionante capítulo al género de falso documental o mockumentary, en el que ahora nos ocupa, Magias de la ficción, Rodríguez Ferrándiz analiza las diferencias y límites que existen entre la ficción y la realidad, por un lado, y entre la verdad y la mentira, por otro, valiéndose, para ello, de múltiples ejemplos extraídos de la literatura, el cine y la televisión.

Magias de la ficción cuenta con una estructura perfectamente trabada, con dos textos de entrada (“Advertencia” y “Prólogo”) y dos de salida (“Más cuento, por favor” y “Epílogo”), que arropan los cinco capítulos del volumen, en los que articula un razonamiento amplio y complejo en el que el autor trata de explicar la relación que existe entre la ficción y los conceptos de verdad y mentira. Aunque cada una de las partes o capítulos del ensayo tienen cierta autonomía en la lectura, no se trata de textos inconexos entre sí, pues todo gira en torno a la idea de ficción y su inadecuada correspondencia con el concepto de mentira.

Así, en el primer capítulo, “Mentiras de 1942”, confluyen el Holocausto, dos películas de ese mismo año (Casablanca, Michael Curtiz; y Ser o no ser, Ernst Lubitsch) y una novela posterior ambientada en esa época (La Zona de Interés, de Martin Amis, publicada en 2015). Aunque es uno de los capítulos más breves, da muy bien el tono del libro y, sobre todo, despliega el procedimiento de análisis que va a utilizar el autor a lo largo de las siguientes páginas, en las que se alternarán capítulos de menor extensión, como este, con otros de extensión mayor. Bastante más extenso, pues, es el segundo capítulo, “Tres variaciones sobre el tema de la ficción y la mentira”, donde la ficción se pone en relación con la idea de mentira, con la de verdad y con la de representación de la mentira. Hay en el texto referencias a El hombre en el castillo (The Man in the High Castle, 2015-2019) y a algunos episodios de Black Mirror (2011-), como “El himno nacional” o “Bandersnacht” (2018), pero la ejemplificación procede fundamentalmente de la literatura, especialmente de autores como Shakespeare.

“Paradojas de la ficción”, el tercer capítulo, es acaso el que tenga un planteamiento más filosófico, pues se remonta a Platón y a Aristóteles para tratar de establecer una separación entre la idea de mentira y la de ficción. Además, se presenta una diferenciación muy interesante entre la mentira y el error, y, al mismo tiempo, se plantea la cuestión de cómo nos puede provocar miedo una historia a sabiendas de que es ficción. De todas maneras, es el siguiente capítulo, el cuarto, “Vamos a contar mentiras (dentro de la ficción)”, el que se centra en el mundo audiovisual, ya que, en su análisis de la mentira política, la patológica y la tecnológica, repasa títulos imprescindibles como House of Cards (2013-2018), Negación (Denial, Mick Jackson, 2016), Extraños en un tren (Strangers on a Train, Alfred Hitchcock, 1951), La calumnia (The Children’s Hour, William Wyler, 1961), el episodio de Black Mirror “The Entire History of You” y las dos versiones de Blade RunnerBlade Runner (Ridley Scott, 1982) y Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017).

Muy interesante es el quinto capítulo, “Emergencias”, donde se exploran los límites de la ficción a través de dos conceptos tan interesantes como la conspiranoia (que no quiere ser ficción pero lo es) y la autoficción (que quiere ser ficción pero no lo es), auténticas paradojas. Como afirma Raúl Rodríguez en uno de los textos de salida, “Más cuento, por favor”, lo que se ha “hecho es una defensa de la ficción, precisando el alcance del término, los deslindes con respecto a otros con los que suele confundirse, el balance entre lo que toma y lo que aporta a la realidad común”.

En un mundo confuso, líquido, fragmentario y, por si fuera poco, ahora también pandémico y distópico, la ficción se presenta como un lugar mucho más seguro que la realidad, de ahí que Magias de la ficción nos ofrezca estrategias muy útiles, no solo para navegar por las aguas de la ficción, sino también para desenmascarar a los conspiranoicos y a los falsarios (¡qué grandes novelistas serían todos ellos si no se creyeran sus propias mentiras o se empeñaran en que nos las creyéramos los demás!). Como decía Billy Wilder, entre el París de Francia y el París de Hollywood, ¿hay alguien que no prefiera el de Hollywood? O, como a veces preguntan en clase de Literatura Universal: “Pero, ¿existió Ulises?”. A lo que debe responderse: “No solo existió, sino que existe. Quien no sabemos si existió es Homero. Y, por supuesto, a Ulises lo conocemos mejor que a nuestro vecino del quinto”. 

Magias de la ficción (Spoiler Warning!). Raúl Rodríguez Ferrándiz. Devenir. Madrid, 2020. 264 páginas. 20 euros.