Eric Gras. Un texto sobre la poesía de jacinta Negueruela


La palabra poética de Negueruela, que es pensamiento, sentido y encuentro
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Artículo aparecido en Quaderns. El Periódico Mediterráneo.) 18 de junio del 2017
Por Eric Gras

En su obra El arte de la fuga (Periférica), Vicente Valero escribe un fragmento muy hermoso, que dice así: «[...] y la poesía brotó entonces como amistad profunda, como lenguaje que, al hundir sus raíces en lo más oscuro, podía ofrecer vida verdadera, la semilla de la luz». Hay amistades profundas, amistades que nacen fruto de la devoción o admiración.

La de Jacinta Negueruela con Yves Bonnefoy comenzó a gestarse allá por el año 1985, cuando la poeta cántabra leyó por primera vez, en una edición de Gallimard, algunos poemas del maestro francés. Produjóse, en ese preciso instante, un enamoramiento intelectual, literario. Y fue entonces cuando Negueruela decidió dedicar sus horas y su esfuerzo al estudio de la poética de la presencia de Bonnefoy, un trabajo de investigación que culminó en 1994 con la presentación de su tesis doctoral, y que siguió su curso años más tarde, con el encuentro cara a cara con el poeta francés en su casa de París y la publicación de un ensayo titulado Un arte presencial. De Yves Bonnefoy a Miquel Barceló (Devenir).

«Lo recuerdo como un hombre sencillo, lleno de paz y de inteligencia», escribe Negueruela en el epílogo de La poesía en voz alta (Devenir), libro que recoge tres ensayos firmados por Bonnefoy en los que reivindica la poesía como «movimiento de esperanza» y propone necesarias reflexiones sobre la didáctica de la literatura, la traducción o la propia existencia del ser humano, con prólogo de Andrés Sánchez Robayna y esa entrevista que Jacinta le realizó en la capital francesa en 1997 —muy probablemente, la entrevista más profunda que le hayan realizado al poeta y de cuantas se hayan publicado—.

Los tres escritos que aparecen en este ejemplar corresponden a tres conferencias que fueron publicadas en diferentes revistas y que Negueruela sintió necesidad de traducir: «Comprender la poesía y preservar el lenguaje», «La poesía en voz alta» y «Fin del mandato, necesidad de una alianza», son los títulos de estas tres ponencias que ahora tenemos oportunidad de leer en este libro exquisito que fue tuve la fortuna de presentar en la librería Noviembre de Benicàssim la pasada semana junto al último poemario de Jacinta Negueruela, titulado Varsovia llueve (Devenir).

ENCUENTRO

Conversar cara a cara con Negueruela, como lo hizo en su momento ella con Bonnefoy, resultó estimulante por varios motivos. Todas y cada una de las reflexiones que ofreció a los presentes sobre el poeta y ensayista, el primer escritor francés —el cuarto de habla no española— en ganar el Premio en Lenguas Romances que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México (FIL). Lo hizo en 2013, el mismo año en el que servidor cruzaba el charco para estar presente en esa cita editorial y literaria. De algún modo, y sin yo ser consciente de ello, los caminos de Negueruela, Bonnefoy y el mío se cruzaron ya entonces, y volvieron a hacerlo en Benicàssim en esa presentación y charla en la que, y tomo prestadas las palabras de Célia Puchol y Mònica Bernat, excelentes libreras y amigas, «aprendimos que la literatura (y concretamente la poesía) es compromiso y alianza», y que la poesía nos ayuda a entender y soportar que la vida y la muerte van unidas.

Fue una velada en la que muchos de nosotros nos emocionamos por las palabras de Negueruela y, sobre todo, por esos poemas que podemos leer en Varsovia llueve, libro que comienza con una cita de Rilke y en el que convergen los dos mundos o universos de la autora: la biología animal y la geografía o viaje. La certidumbre de cambio, la pérdida, el fulgor del instante, la supervivencia, los paisajes de nuestra memoria... La palabra poética de Negueruela es una palabra de comunión, con su interior y con su entorno, una palabra intensa, reflexiva, bella.

Dos obras, dos poetas, un mismo fin: hacer de la poesía un nexo con el otro, una visión, un vínculo. Ser y estar, comprometerse, preocuparse.